El informe, presentado en Urduña, analiza las condiciones y necesidades de emancipación de los jóvenes que viven en el ámbito rural de la CAV. Su objetivo es proporcionar una base de trabajo para que las instituciones puedan orientar sus respuestas a las realidades específicas de cada municipio.
“"Es necesario abordar la emancipación de los jóvenes rurales desde una perspectiva interinstitucional y transversal."
La investigación incluyó encuestas, entrevistas y talleres presenciales con jóvenes de 18 a 34 años, así como con agentes y técnicos, en siete comarcas de Álava, Bizkaia y Gipuzkoa. A pesar de las diferencias según la situación, se han detectado características comunes en el proceso de emancipación de los jóvenes de los tres territorios, como la vivienda como principal limitación, la insuficiencia del empleo, la dependencia de la ayuda familiar y el deseo de autonomía y un proyecto propio.
Entre los datos más destacados, el 51,9% de los jóvenes preferiría emanciparse en su propio municipio, y un 20,7% optaría por localidades cercanas con características similares. En contraste, solo el 6,7% se decantaría por ir a la ciudad. Esto subraya la fuerte conexión de los jóvenes con su territorio, considerando el arraigo como un elemento importante para el diseño de políticas públicas.
Los datos sobre la emancipación juvenil en la CAV son preocupantes: solo el 31% de los jóvenes está emancipado, y lo logran, en promedio, casi a los 30 años. Siete de cada diez jóvenes reconocen que existen problemas estructurales para tener un proyecto de vida autónomo, y esto es aún más evidente en las zonas rurales. Allí, la vivienda es el principal obstáculo, ya que el 91,8% de los jóvenes participantes en el estudio afirma no tener opciones para emanciparse.
Entre quienes logran emanciparse, la ayuda familiar sigue siendo fundamental, apoyando a más de la mitad de los entrevistados. Sin embargo, el estudio señala que la emancipación no debería depender de la capacidad de ayuda de cada familia, ya que esto puede generar desigualdades. Por ello, el Gobierno Vasco considera que este diagnóstico puede ser un punto de partida para avanzar en las políticas de emancipación juvenil, en colaboración con ayuntamientos, diputaciones forales y agentes locales.




